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RASAL © - Revista de la Sociedad Argentina de Estudios LingüÃsticos - 2021: 97-119
NATALIA GÓMEZ CALVILLO
es la extensión temporal del evento la que parece coincidir con la del momento en el que se
realiza la traducción, gracias, según Langacker, a la capacidad de los hablantes para recordar
o imaginar un evento, para acelerarlo o ralentizarlo, en su descripción de este. Entonces,
si, como explica Langacker (1987:128), la expresión impone una imagen particular sobre
el contenido que se evoca, la imagen que emerge por medio del presente del subjuntivo
parece ubicar, de acuerdo con el parámetro de perspectiva, la ocurrencia de la situación en
un plano de tiempo cercano al momento de la enunciación. El uso en cuestión, entonces,
emerge como pistas de que el hablante/conceptualizador asume un punto de ventaja temporal
diferente del asumido al emplear el imperfecto del subjuntivo. Además, y en cuanto a la
noción de saliencia, conectada, a su vez, con nuestra capacidad de focalización y evidenciada
por cualquier selección que hagamos respecto de lo que no seleccionamos, el presente del
subjuntivo parece otorgar un grado de saliencia mayor a las situaciones perfiladas, puesto
que la proximidad percibida con él resulta mayor que con la forma pretérita. Esta proximidad
manifiesta, en este caso, una disparidad en cuanto al opuesto cercano versus lejano: la escena
descripta aparece en un punto del escenario que está próximo al observador/conceptualizador,
quien parece “verlo†–recordando que el espacio y la visión presentan un estatus cognitivo
especial– más próximo a sà mismo.
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En cuanto al empleo de la partÃcula “aâ€, el referente vehiculizado es prominente, ya
que la mención previa, siguiendo lo señalado en 3.3, facilita que esté más activado en la
consciencia de los estudiantes al momento de generar la traducción, es decir, es un referente
con un alto grado de accesibilidad contextual. Aun cuando en los tres casos (4.2 B) se trata de
referentes inanimados, relacionados con un rol arquetÃpico más cercano al paciente (cfr. 3.2),
aparece la marcación mediante “aâ€, la cual puede vincularse, como se dijo, al mayor grado
de accesibilidad del referente por su mención previa próxima y, además, por su especificidad
referencial y su ubicación al inicio de la oración. Sin embargo, si se considera que muchos
estudiantes no eligieron marcar dichos objetos mediante “aâ€, especÃficamente, en 120 casos
(Cuadro 2, columna A), incluso cuando el referente es contextualmente accesible, especÃfico y
está ubicado al inicio de la oración, consideramos que vale subrayar entre nuestro estudiantado
el postulado cognitivista en cuanto a que la descripción lingüÃstica de objetos y situaciones
está relacionada con la propia circunstancia, y que el emisor visualiza los hechos desde su
punto de vista, estableciendo relaciones de proximidad o distancia con respecto al estado
de cosas aludido.
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Por ello, describir lingüÃsticamente cosas (cfr. 3.2), como las analizadas
aquÃ, significa ver los contenidos de los objetos desde el propio punto de vista: para quienes
emplean la marcación, esos objetos emergen como focos de atención, más accesibles o más
activados en la conciencia del hablante. Puesto que la marcación no se manifiesta en un cien
por ciento de los casos, se observa el hecho, señalado antes, de que la prominencia remite a
un continuum y que ningún factor asociado a ella permite una solución categórica.
También vale señalar, en consonancia con lo indicado en 3.3, las relaciones que establece
el objeto con los demás participantes de la cláusula, además de deslindar la propia semántica
del verbo. En 1A, 1B y 1C (4.2), el verbo “navegarâ€, en tanto predicación relacional, establece
una interconexión entre dos entidades, y se ajusta a la agentividad de una cláusula transitiva
prototÃpica. Esto, sin embargo, realza el hecho de que en 31 casos el objeto aparezca marcado
con “aâ€, aun cuando “lo navegado†sea prototÃpicamente un paciente que recibe el influjo